
Por Fidel Ernesto / un cronista circunstancial
Un día, los filósofos griegos pensaron que encontrarían la verdad mediante un diálogo ameno entre amigos mientras disfrutaban de un banquete. Antes de ellos, consultarle al oráculo o a una pitonisa resultó más fácil para no agobiarse tanto con demasiadas preguntas y tanto vino.